Castolo se acordó de nosotros y nos escribió ayer un correo electrónico. En el hogar, hubo ensalada de sentimientos. Nos narró que había regresado a la realidad y que había empezado fuerte, entrenando al Filho Barbosa. Pero, asimismo, su vida precedente nos apenó. ¿Cómo empezar?
Al mismo tiempo que larvaba una nueva fama entre jugadores, también se cocía una depresión derivada de la nostalgia: sentía el mundo virtual frío, monótono y vacío. Habían episodios ocasionales en los primeros años que se hicieron más intensos a partir de 2007. Incluso dos intentos de fuga al mundo real, ambos anulados por Konami. Cómo no, esto repercutió en sus estadísticas. Cada año iba a peor, cada año se oían más "¡Paquete!". Fallaba goles cantados con mayor frecuencia. La suerte le abandonaba.
Hasta que llegó la luz del 2011. Había estudiado mucho para entrenador en sus ratos libres, brotes depresivos aparte, además de leer los grandes libros de la estrategia militar. Consiguió salir del mundo virtual: ni él se explica cómo pudo ser. En el proceso, su ser y cuerpo se replicó virtualmente, por lo que ahora existen dos Castolos: uno cuarentón en el mundo real y otro en el virtual, en el del PES 2012, quien también se dedica a entrenar (¿seguirá deprimiéndose?).
Ambos son muy competentes (uno se sacó el título de entrenador en Fortaleza, Brasil; el otro, en el mundo virtual), pero han terminado en destinos futbolísticos muy diferentes. En la próxima entrega os contaré cómo le está yendo en el Filho.
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