Decíamos que Castolo ya se había frotado los ojos frente a su regreso al mundo real. Pues bien, tras ser el mejor de su promoción de entrenadores en Fortaleza, se sacó el título y una sonrisa. Con ello, él y su mano derecha Eladio Rocinha fuéronse a venderse en Internet. Dio la casualidad: el Filho Barbosa estaba en un vacío institucional, a pesar de estancarse en la serie C, y buscaba desesperadamente entrenador, su decimocuarto en cuatro años. Vestuario desordenado. Jugadores de calidad irregular, siendo la media patética. Aún así, el presidente ofertó.
Y vieron Castolo y Rocinha la oferta. Vieron qué buena era. Y aceptaron. En la pretemporada, el Filho se trajo a tres buenos fichajes. Se acopló al equipo. La misma historia de siempre. Amistosos que transmitían buenas sensaciones, pero también los fallos. Fueron avanzando los tiempos. Se reveló como un bloque serio, ordenado y que practicaba el mejor juego de lejos, con un ataque eléctrico, una defensa previsora y un mediocentro con sumo intelecto. En aquellas extrañas eliminatorias no perdieron ni un partido.
Fueron como Atila en camino a Roma. Incluso lo salpicaron con goleadas como un 6 a 0 al Fortaleza y en donde hasta se perdonaron ocasiones. Liguilla limpia. Eliminatorias, soberbias. ¿Qué os puedo decir? La final la ganaron aplastando con un 4 - 0 al Goiás en la ida. Y rematando con un 0 - 2 en la vuelta. Ya habían ascendido, pero querían humillar más. ¿Y Castolo? Sorprendentemente, se reveló como un asombroso entrenador. Estudió a fondo lo que daban de sí sus jugadores. Descubrió nuevas variantes tácticas y posiciones para sus jugadores.
Por ejemplo, aquel descubrimiento del exdelantero João como interior. Así se explotaba su verticalidad y regate, como lo muestra el golazo que se cascó frente al Goiás, en donde se fue de dos y disparó frente al meta. También fue ecléctico en su juego, como Mourinho. Contraatacaba si terciaba, era preciosista en otros momentos más pertinentes. Al respecto, declaró que aquella ideología guardoliana de mantener los valores del juego pasara lo que pasara se alejaba de la realidad para vender al final un bonito discurso. Señalaba cómo incluso Guardiola metía a Keita en momentos decisivos del partido.
El año que viene, más y mejor en la serie B, que será Otra Cosa™. Sospecho que Castolo va a empezar a conocer la amargura: la escuela de la vida futbolística, lo que trasciende el mero examen del entrenador. Va a enfrentarse a muchos partidos. Y se conocerán mejor las limitaciones de su equipo. Aún así, no le veo problemas para mantenerse.